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Es muy fácil quedar o sentirse paralizado en la vida. De repente el dinero pára de entrar; los relacionamientos se tornan aburridos; más son las puertas que se cierran que las que se abren. Usted se da cuenta de que necesita hacer alguna cosa para cambiar la situación, y rápido, sino…
No se trata de una fórmula mágica, pero aquí va una pista que ha funcionado para mí y para muchos que he aconsejado:
Rompa la rutina. Cambie la manera de hacer las cosas. Conozca personas nuevas. Tire su agenda pre determinada.
Comience nuevamente. Vuelva la aguja a cero. Reprográmese. Si alguna cosa no está saliendo bien no importa cuanto haya intentado, a veces la mejor solución es deshacer todo y comenzar de nuevo.
Dé un paso de osadía y fe. Si usted quiere de verdad cambiar, tendrá que hacer algunas cosas osadas. No, yo no estoy incentivándole a tomar actitudes impensadas, arriesgadas, o irresponsables. Me refiero a la fe como la de David contra Goliat, la de Gedeón y los 300 contra un ejército de millares – ellos creían que Dios los apoyaría.
Que usted sería capaz de hacer si tuviera la mas absoluta certeza de que Dios le apoyaría?
Y será que usted consigue pensar en una única razón por la cual Él no le apoyaría?
Obispo Renato Cardoso
Cris, me gustaría saber cuál es su opinión sobre usar biquini.
Siempre oigo decir que existen las ropas correctas para lugares y situaciones correctas; pero incluso que sea para ser usado en la playa – donde la mayoría de las personas considera su uso (biquini) común – eso no me parece adecuado.
No tengo ningún complejo con mi cuerpo; siempre tuve proporciones adecuadas a mi altura, tengo dieciocho años y adquirí ese concepto cuando tenía apenas once – creo que también debo decir que no crecí en ninguna doctrina/religión y que tampoco tuve ninguna influencia (en casa, en la escuela o por terceros) en relación a esa opinión.
Nací y crecí próxima a las playas más solicitadas del litoral de Sao Paulo, y, hubo una época en la que, cuando iba a la playa y veía a todos semidesnudos, yo pensaba que aquello era exponerse demasiado; como quedarse en ropa íntima y todos a su alrededor creían aquello como algo “normal” – muchas veces los modelos de biquinis parecen más “reveladores” de lo que las braguitas y sujetadores.
En fin, como ya dije, me gustaría saber su opinión sobre el uso del biquini; y cómo usted se viste para ir a la playa.
W.A.
¡Buena pregunta! Yo también pienso de la misma manera que usted, aunque sea eso una opinión mía personal y no doctrina a ser pasada a todos. Creo que la playa y la piscina no es excusa para desnudarse, eso es todo.
Yo ya usé biquini en el pasado, e incluso siendo decente y cubriendo todo (incluso), pero no me sentía agusto. Parecía que cuando las personas me miraban, podían asumir lo que estaba por debajo de aquel biquini – ¡horrible!
Fue entonces que decidí no usarlo más. Incluso porque, a mi marido tampoco le gustó y me pidió que nunca usara biquini.
Hoy yo uso bañador con un pantaloncito sólo para cubrir un poquito más. Y el bañador no deja que se escape nada.
Isaías 8
Sra. Cristiane Cardoso
“Me siento lejos de Dios, no se mas que hacer, parece que no tengo fuerzas para hacer mas nada… No oro, no leo la biblia y muchas veces ni a la iglesia voy. Me siento débil, triste y abatida, ayúdeme!”
- Que es lo que Dios quiere hablar conmigo?
- Cómo puedo colocar esa palabra en práctica en mi vida?
El Espíritu Santo es como una señal de tránsito.
Cuando la luz verde se enciende, significa que debemos ir adelante pues Él irá con nosotros y nadie nos impedirá.
Esta es la hora de usar la fe, no mirar para atrás y arrebentar!
‘Que, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, quien será contra nosotros?’
La luz amarilla se enciende cuando Él quiere alertarnos que el camino que estamos a punto de seguir puede eventualmente tornarse desastroso.
‘Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen.’
Y cuando la luz roja se enciende es una orden para que no prosigamos en el camino que escogimos.
En el caso que queramos ignorar el consejo del Espíritu Santo seguramente iremos a accidentarnos.
‘Ciertamente obedecer es mejor que sacrificar’
Así como la señal de tránsito no forzará a nadie a obedecer sus señales, el Espíritu Santo tampoco nos forzará a obedecerlo, pero estará siempre listo para orientarnos.
De la misma forma que el tránsito sin los semáforos se torna un desastre, así es la vida de aquellos que no poseen el Espíritu Santo.
Que Dios les bendiga.
Obispo Celso Bezerra Jr
Algunas personas son conocidas por los problemas que tienen o por los infortunios que les sucedieron. Las vueltas que la vida nos da son inevitables. Hay cosas que no podemos controlar, e intentar encontrar una razón o alguien a quien culpar por nuestras miserias es sólo pérdida de tiempo.
Una mejor alternativa es decidir no ser la víctima.
Infelizmente, la mayoría de las personas que sufren duros golpes en la vida acaban asumiendo una postura de por-que-yo/pobrecita-de-mi. Ellas se sienten con derecho a pena y tratamiento especial de todos a su alrededor, sólo porque fueron víctimas de cosas malas. No me interprete mal. Yo no estoy diciendo que no debemos mostrar compasión o ser especialmente atentos con las personas que sufren. Lo que digo es que si las personas usan su sufrimiento como una muleta (lo que es tan fácil hacer), entonces estos sentimientos se tornarán una artimaña para ellas.
Cuando usted decide no ser una víctima, usted toma su vida y su destino en sus propias manos. Usted determina utilizar todos los recursos posibles a fin de luchar en vez de lamentar.
Dios es uno de esos recursos. Él dijo:
Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. Isaías 57:15
Si usted no ha percibido, Él está hablando de usted. Él está prometiendo estar en la compañía de personas que están caídas y sin fuerzas. Pero Él no viene para llorar con ellas. Antes, está allí para levantarlas y reanimarlas a seguir adelante. Eso es una promesa.
Y lo que usted debe hacer cuando hay una promesa de Dios para su situación es cobrar de Él su cumplimiento. Reconozca su posición privilegiada para recibir aquella promesa. No desperdicie ese derecho.
No sea una víctima. Use todos los recursos para reaccionar. No se olvide que Dios es su mayor recurso — pero usted tiene que pedirle ayuda, pues no es automática.
Sus mayores tragedias pueden tornarse sus mayores oportunidades si usted se niega a ser vencido por ellas.


